Archivos Mensuales: agosto 2011

EL EXQUISITO RETO DE SER MUJER

Cuando una mujer se acepta a través del reconocimiento de si misma como elemento indispensable en la Naturaleza y todas sus variantes, deja de buscar aceptación en un mundo-persona-actividad q aún intenta entenderla y sin embargo no lo conseguirá, la mujer está destinada a ser un indescifrable y exquisito MISTERIO….

El “problema” de las mujeres desde el inicio de los tiempos (y en torno a ella de los demás habitantes de este planeta) es que nosotras mismas intentamos darle explicación a todo lo que vivimos, todo lo que sentimos y todo lo que creemos, nos sentimos obligadas a justificar cuanto suceda en nuestras vidas: que si la familia, que si los hijos, que si el trabajo, que si nos movemos, que si no lo hacemos… en fin, para nosotras todo debe ir acompañado de una razón, y la única razón para todo eso es que todavía y quién sabe hasta cuándo nos atamos a un prototipo que alguien inventó y que no nos permite actuar como nuestra verdadera esencia de mujer libre y salvaje quiere hacerlo. Una mujer que aprendió a aceptarse como parte de una Naturaleza extensa, vivificante y llena de energías de otros entes, actúa como lo hacen los seres vivos que habitan libres por el planeta, con los instintos despiertos, con los sentidos desarrollados, con sus cuerpos fortalecidos por el disfrute de la tierra, y sin miedo!! Son libres y actúan de esa manera, no fingiendo ser libres. Defienden con ferocidad a los suyos y su entorno. Se entregan al descanso como el verdadero placer que es. Aman a los demás de su especie (sus prójimos), son generosos con ellos y se protegen entre sí. Ser salvaje es eso: vivir en libertad.

Y a la mujer le falta aprender a vivir en libertad, a no sentirse presionada a actuar y sentir como el mundo, el de afuera o el de su imaginario, quiere que lo haga, a sentirse dueña de sus decisiones y  no reprimirse por lo que pueda pensar, desear o hacer. A dejarse llevar por esa guía interna que toda mujer posee y que jamás se equivoca, solo se posterga o se esconde, pero nunca miente. A confiar en si misma y darse valor. A dejar de creer que su existencia es un problema y por ello buscar desesperadamente la aceptación de los demás.

Definitivamente ser mujer no es un problema, es un reto, un enorme y exquisito reto, desde el acto de levantarte todos los días ignorando si la buena actitud de tus hormonas te acompañará ese día, pasando por hacerle frente a los millones de circunstancias que te rodean, hasta el enfrentarte a ti misma y lo que deseas de ti cuando te miras al espejo y sabes que aún quieres ir más allá pero antes debes contestar las preguntas que hay en tu interior. Es un reto que requiere de valentía, de esfuerzo y de orgullo para desempeñar el rol de la mujer que escogiste y que te apasiona y no perder en el camino tu esencia. Porque al final de cuentas ser mujer es una bendición.

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